Nuestro Pensamiento como educadores:
La impresión de un viajero mexicano que viaja a un país del primer mundo:
Las impresiones generales que le quedan grabadas en la memoria a una persona de un país, México por ejemplo, que por primera vez llega a un país rico y desarrollado, nos va centrando en el meollo del asunto, acerca del origen de la riqueza y pobreza de los países. Este viajero, como es costumbre, al regresar a nuestro país reúne a sus familiares, vecinos y amigos, para contarles sus experiencias.
El primer impacto que sufrió, les relata, fue al apreciar la TECNOLOGÍA de la cual solo conocía por periódicos, revistas y películas. Ahora estaba en contacto con ella, y ésta se manifestaba en las autopistas repletas de automóviles modernos; en las ciudades con inmensos rascacielos; en los sistemas de señalización funcionando perfectamente; en los trenes que se desplazan a más de 200 kilómetros por hora. Pero su admiración llego al límite de estupefacción, cuando tuvo oportunidad de visitar una fábrica, y ver cómo los robots mezclados con hombres producían automóviles en un chorro continuo. En fin, vio con sus propios ojos todo lo que habla leído, y otras muchas cosas más.
Todo lo cuenta con lujo de detalles a los asistentes a la reunión, agregando que el segundo motivo de su admiración fue el comportamiento de la gente, completamente diferente al nuestro. Tienen una serie de actitudes positivas que le impactaron y que no son comunes ni en él ni en la gente que conoce en nuestro país.
EL ORDEN que se refleja en todo lugar: desde el momento de su desembarco en el aeropuerto hasta cuando viajaba al hotel; le admiro la gran cantidad de automóviles relucientes circulando en orden perfecto. Cuando recorrió la primera ciudad que visitó encontró también un orden increíble en el parqueo de los automóviles y, por supuesto, el orden apareció en todo el relativo a documentación y archivos en las oficinas que necesitó visitar por algún trámite, le evito pérdidas de tiempo.
Todo esto denota una actitud muy importante: el orden.
Otro punto que le impactó de inmediato fue la limpieza en las calles, hoteles, en los baños de los restaurantes, y en el vestir de la gente. En taxis, ómnibus y trenes todo está reluciente y limpio.
Sin duda, otra actitud resaltante de esta gente es LA LIMPIEZA.
En la primera excursión que hizo, combinando el uso del ferrocarril y Ómnibus, quedo sorprendido nuestro viajero de la exactitud matemática de los horarios de salida y de llegada en estos medios de transporte. Y, por supuesto, en los vuelos que hizo también de una ciudad a otra, le admiró lo mismo. Todo comienza a la hora indicada, las citas se cumplen a la hora señalada, los espectáculos empiezan exactamente a la hora programada.
Esta es una actitud de PUNTUALIDAD matemática.
Por otro lado, la RESPONSABILIDAD de la gente en cada uno de sus trabajos, en contraste con lo que él conoce en México, le permitió ir comprendiendo la crónica que había leído de Japón en una oportunidad, hacía ya algunos años.
La noticia informaba que en una selva de Malasia unos ingenieros que trazaban un camino encontraron un grupo de soldados pertenecientes al ejército japonés, de la Segunda Guerra Mundial, quienes habían recibido el encargo de sus superiores de cuidar determinadas posiciones en esa selva. Posteriormente, debido a la derrota de este país, por los norteamericanos, nadie les comunicó que había terminado su misión, y ellos, por la responsabilidad característica de esa raza, se habían quedado en ese lugar más de 20 años, esperando la orden, que nunca llegó que les permitiría abandonarlo.
La responsabilidad es una de las actitudes más destacadas en la gente de los países desarrollados.
Otra actitud sobresaliente es el DESEO DE SUPERACIÓN que en esos países está presente en la mayoría de las personas, traduciéndose en que esa mayoría está tratando siempre de aprender algo más, de perfeccionarse en su ocupación, de escalar altas posiciones en su organización. El panorama normal en los trenes, ómnibus y aviones es de gente leyendo libros y revistas, tratando de superarse en todo sentido. Los periódicos están inundados de avisos ofreciendo toda clase de cursos de superación personal y de trabajo, en el marco de una educación permanente.
Sin duda, esta actitud de deseo de superación es notoria en esos países.
Y acostumbrado nuestro viajero en nuestro país a los engaños y robos, no podía creer lo que vio cuando caminando en Tokio a medianoche encontró bicicletas y motocicletas dejadas sin ninguna seguridad, incluso algunas con paquetes. Según se informó, no corrían ningún peligro. Pero su asombro no tuvo Límites, cuando olvido en un sillón de un hall de su hotel en Osaka la cámara fotográfica. Cuando Se dio cuenta del olvido, ya habían pasado algunas horas, y sin ninguna esperanza se acercó a la administración del hotel para averiguar por ella, ¡pues allí estaba!
Qué maravilloso la ACTITUD DE HONRADEZ en esos pueblos.
Refiriéndose a otro punto, nuestro viajero le comenta a sus invitados que siente una especial desesperación contra la falta de respeto al derecho de los demás que normalmente la gente exhibe en todo grado en diferentes campos en nuestro país.
En contraste le impresionó de inmediato el respeto hacia la persona que llega primero para comprar algo en un sitio congestionado o ingresa a un espectáculo, ya que en estos casos automáticamente y sin ningún vigilante, la gente se alinea por orden de llegada, respetando sin fallar el turno. Igualmente en las leyes, en los procedimientos policiales y judiciales, se respeta a fondo el derecho de cada quien.Esta es otra particularidad muy marcada en el actuar de la gente de estos países, que se aprecia de inmediato cuando uno los visita: EL RESPETO AL DERECHO DE LOS DEMÁS.
En Alemania, nuestro viajero saliendo de un club nocturno conjuntamente con un acompañante del lugar, abordó un taxi a eso de la una de la madrugada. El taxi en su camino encontró un crucero en que, a las claras, se vela no había vehículos circulando, pero la luz roja estaba encendida en el sentido que circulaba el taxi, por lo que el chofer se detuvo y no reanudo su marcha hasta que la luz cambió a verde.
Y acostumbrado nuestro viajero en nuestro país a los engaños y robos, no podía creer lo que vio cuando caminando en Tokio a medianoche encontró bicicletas y motocicletas dejadas sin ninguna seguridad, incluso algunas con paquetes. Según se informó, no corrían ningún peligro. Pero su asombro no tuvo Límites, cuando olvido en un sillón de un hall de su hotel en Osaka la cámara fotográfica. Cuando Se dio cuenta del olvido, ya habían pasado algunas horas, y sin ninguna esperanza se acercó a la administración del hotel para averiguar por ella, ¡pues allí estaba!
Qué maravilloso la ACTITUD DE HONRADEZ en esos pueblos.
Refiriéndose a otro punto, nuestro viajero le comenta a sus invitados que siente una especial desesperación contra la falta de respeto al derecho de los
Demás que normalmente la gente exhibe en todo grado en diferentes campos en nuestro país.
En contraste le impresionó de inmediato el respeto hacia la persona que llega primero para comprar algo en un sitio congestionado o ingresa a un espectáculo, ya que en estos casos automáticamente y sin ningún vigilante, la gente se alinea por orden de llegada, respetando sin fallar el turno. Igualmente en las leyes, en los procedimientos policiales y judiciales, se respeta a fondo el derecho de cada quien.Esta es otra particularidad muy marcada en el actuar de la gente de estos países, que se aprecia de inmediato cuando uno los visita: EL RESPETO AL DERECHO DE LOS DEMÁS.
En Alemania, nuestro viajero saliendo de un club nocturno conjuntamente con un acompañante del lugar, abordó un taxi a eso de la una de la madrugada. El taxi en su camino encontró un crucero en que, a las claras, se vela no había vehículos circulando, pero la luz roja estaba encendida en el sentido que circulaba el taxi, por lo que el chofer se detuvo y no reanudo su marcha hasta que la luz cambió a verde.
Detalles como los señalados, en cumplimiento de las reglamentaciones de tránsito, de seguridad en espectáculos, etcétera, son motivo de asombro para un visitante acostumbrado a vera diario cómo se incumplen los reglamentos de toda clase en nuestro país.
Y a través de las conversaciones con diferentes personas, en varios de esos países, se pudo percatar el orgullo que siente la gente en el cumplimiento de las leyes, por ejemplo tributarias. El pago de impuestos es un ritual del cual se enorgullecen quienes deben pagarlos.
El RESPETO A LA LEY, a los reglamentos se cumple a raja tabla con pocas excepciones que confirman la regla.
En cada uno de esos países, continúa su relato el viajero, se practican diferentes religiones. Hay protestantes, mormones, cristianos, sintoístas, budistas, etcétera pero da la impresión que todos practican una segunda religión idéntica: EL AMOR AL TRABAJO. Records de trabajadores que durante años asistieron sin fallar un solo día ni llegar un minuto tarde a sus centros de trabajo y gracias a su amor al trabajo y gracias a la producción de estos países, les permite ganar lo suficiente para darse una buena vida. Sin embargo, todos cuidan de ahorrar en la medida de sus posibilidades e invertir esos ahorros en depósitos superiores a la inflación, con lo cual el capital continuamente aumenta, o bien, lo invierten comprando acciones en diferentes compañías, que rinden bastante más que los intereses de los bancos.Según lo que conversó nuestro viajero con diferentes personas en todos esos países, la gente comprende claramente que trabajando el capital va produciendo intereses o dividendos que, sumados al que produce el propio trabajo del individuo, cada año le permiten ganar más y, por tanto, ahorrar más; y, en consecuencia, invertir más, con lo que el año siguiente se repite el ciclo. Y como bola de nieve va creciendo el capital de cada persona, hasta el momento, incluso, en que el rendimiento de ese capital es mayor que el propio salario de la persona.
Este mecanismo ampliamente practicado por casi toda la gente en esos países, se traduce en un afán por el ahorro y la inversión.
Con este último punto, nuestro hipotético viajero les dice a sus invitados que ya ha señalado las actitudes más resaltantes de la mayor parte de las personas de esos países desarrollados, y les pregunta cuál sería su comentario respecto a
La manera de proceder de esa gente, tan diferente a nuestro comportamiento.
Prácticamente todos, como poniéndose de acuerdo, responden: “Así seremos nosotros también, cuando seamos desarrollados.”
Y con esa respuesta terminan los comentarios del viaje, y se ponen a tratar otros temas.
Sin embargo, todos, sin darse cuenta, han caído en una nueva equivocación, porque el asunto no es que seremos así cuando seamos desarrollados, sino que para lograr ser desarrollados tenemos primero que ser así; y por esta razón, las Inglaterra y 10 actitudes esquemáticas por el viajero, sin querer, están señalando las bases mismas del desarrollo y la riqueza, son las siguientes:
Humildad.
Orden y limpieza.
Puntualidad.
Responsabilidad.
Deseo de superación.
Honradez.
Respeto al derecho de los demás.
Respeto a la ley y a los reglamentos.
Amor al trabajo.
Afán por el ahorro y la inversión.
Estos puntos por su trascendencia, se señalan como EL DECÁLOGO DEL DESARROLLO.
Es a tal punto básico este Decálogo del Desarrollo para poder desarrollarse y obtener la riqueza que, incluso, si supiéramos que un mago con un poder infinito tocase con su varita mágica México y en ellos abundase oro; tocase los ríos de nuestra selva y por ellos empezase a correr petróleo y tocase nuestros mares y se repletasen de peces, aun con toda esa riqueza, seguiríamos siendo subdesarrollados. Y algo más, cuando esa riqueza se terminase porque toda la riqueza es finita, volveríamos a ser pobres. Pero si el mago, en vez de crear esas riquezas, tocase con su varita mágica la cabeza de los 20 millones de peruanos, e instantáneamente impregnase en ellas las actitudes del Decálogo del Desarrollo, en ese preciso momento seriamos un país desarrollado, pero pobre, puesto que inmediatamente nuestra posición económica no podría cambiar; más, con toda seguridad, en el lapso de 15 a 25 años México sería un país rico.